Mont Blanc

El Mont Blanc ha dicho basta. A partir del 1 de junio de 2019, ignorar ciertas normas para escalarlo no saldrá gratis. Por ejemplo, acampar en cualquier punto de la ruta de ascenso habitual se sancionará con hasta 2 años de prisión y 300.000 euros de multa. El objetivo quizá les suene en estos días: detener el hacinamiento en los refugios y los problemas de seguridad derivados de la masificación veraniega en la montaña.

Justo en la época en que más se ha hablado de alpinismo y seguridad (a raíz del espectáculo dantesco de los atascos de montañeros en el Everest y el aumento de muertes durante esta temporada), los responsables del Mont Blanc (con 4.810m., el punto más elevado de la Unión Europea) han dicho basta a la masificación y al pseudomontañismo del selfie. El máximo diario de montañeros (incluidos guías) que podrán intentar cumbre será de 264. Quienes infrinjan las nuevas normas de acceso y ascensión al Mont Blanc por la vía normal de la cara norte, no lo olvidarán nunca. Sin duda:

Sanciones previstas en el Mont Blanc entre el 1 de junio al 29 de septiembre de 2019

Camping en lugar no autorizado: 2 años de prisión y 300.000 euros de multa. En realidad, no existe ningún lugar autorizado para la acampada en toda la ruta, es decir, montar la tienda de campaña acarrea automáticamente la sanción.

Rebelión: 2 años de prisión y 30.000 euros de multa (3 años de prisión en caso de ser realizada en grupo). No, esta figura normativa no tiene que ver con el procés catalán, sino con el hecho de negarse a abandonar la montaña si te localizan sin permiso de ascensión o sin reserva en los refugios.

Conducta engañosa: 6 meses de prisión y 7.500 euros de multa. Aunque la nota hecha pública por la Prefectura de Alto Saboya no lo deje suficientemente claro, esta sanción sería la previa a la de rebelión (se produzca o no). O sea, la sanción mínima por aparecer en el Mont Blanc sin permiso o sin reserva.

En definitiva, para poder acceder al Mont Blanc por la ruta que transita a través de Tête-Rousse, L’aiguille du Goûter, el dôme du Goûter y la arista de Bosses, es obligatorio tener una reserva en alguno de los refugios del itinerario: Nid d’Aigle, Tête Rousse o Goûter. El abrigo Wallot queda para emergencias, y la pernocta en el mismo no concede permiso de ascensión.

Reservas nominativas

Para evitar la reventa de plazas, las reservas serán nominativas. Será obligatorio, por tanto, portar algún documento que acredite la identidad en caso de control. En este sentido, los controles sorpresa a lo largo de la ruta serán efectuados por el pelotón de Gendarmería de Alta Montaña y miembros de la brigada blanca del ayuntamiento de Saint-Gervais.

Existe la posibilidad, sin embargo, de hacer cima en el Mont Blanc y descender sin hacer noche. En este caso, la nueva norma no afectaría… pero nadie te garantiza, por ejemplo, que un cambio de tiempo te obligue a pernoctar en un refugio, por lo que la reserva previa es imprescindible, sí o sí.

Tiendas de grupo

La capacidad para pernoctar de las tiendas de grupo que se instalan en Tête Rousse, queda limitada a 50 personas. En total, son 264 personas por día las que podrán intentar la cumbre, 214 de capacidad de los refugios y 50 de las tiendas campo base. Teniendo en cuenta que saldrán de diferentes puntos y alturas, garantizan una fluidez en la montaña. En esta cifra están incluidos los guías que acompañan a sus clientes.

Una lucha de 15 años

El Prefecto de Alta Saboya, Pierre Lambert, explica así la nueva reglamentación: “Las medidas se han tomado después de extensas consultas en los últimos meses, en estrecha relación con el alcalde de Saint-Gervais. Estas disposiciones tienen como objetivo detener el hacinamiento en los refugios observado en otras temporadas, que provocó actos inciviles y problemas de seguridad. El objetivo de las mismas es promover la práctica de un montañismo respetuoso con el sitio protegido y de prácticas seguras”.

Por su parte, Jean-Marc Peillex, alcalde de Saint Gervais, quien lleva 15 años denunciando la masificación en el Mont Blanc, cree que “estas medidas no son necesarias, son esenciales. Se trata de respetar un sitio natural, una montaña mítica”. Igualmente, Peillex critica la deriva de los nuevos tiempos: “Hemos pasado de una generación de montañeros que escalaban por amor a la montaña, con respeto, por superarse a sí mismos, a una generación de turistas, gente urbana que quiere hacer hazañas: un día el Mont Blanc, al siguiente la marathon de Nueva York, luego al Kilimanjaro, y todo ello para hacerse un selfie. El Mont Blanc no merece esto, y ellos no se merecen el Mont Blanc”.

Aunque cada montaña y su contexto y entorno son diferentes, es posible que la normativa que este verano se estrena en esta cumbre de los Alpes inspire a los responsables del cuidado de otros lugares significativos. Lo que está claro es que algo hay que cambiar. Eso sí, lo que no varía es la necesidad de contar con un buen seguro de montaña para embarcarse en cualquier aventura alpina.

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